El juego se vuelve más rico y significativo cuando los niños y las niñas tienen materiales de juego a su alcance. Poder acceder a ellos de manera libre y autónoma les permite explorar, elegir y crear según sus propios intereses y necesidades.
Cuando los materiales están visibles y disponibles, el juego surge de forma natural. Pueden decidir con qué jugar, cómo utilizar cada objeto y de qué manera transformar los materiales a través de su imaginación. Esta libertad favorece la creatividad, la iniciativa y la confianza en sus propias capacidades.
No es necesario contar con grandes juguetes o propuestas complejas. Muchas veces, los materiales más sencillos son los que ofrecen mayores posibilidades de juego: telas, cajas, piezas de madera, elementos naturales, recipientes o utensilios cotidianos pueden convertirse en infinitas oportunidades para construir, inventar y descubrir.



